Una taza de Mindfulness

La alegría se enseña

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Sí, así es, la alegría se enseña. Sí tú a un niño pequeño, en torno a un año, le sacas la lengua y luego le sonries, el bebé copia tu gesto de la lengua y a continuación sonríe.

Y repitiéndole ese juego, fortaleces su asociación del gesto de la lengua a la sonrisa posterior.

Con esto quiero decir, que los niños lo copian todo desde pequeños, de ahí la importancia de mostrarnos sonrientes, alegres, felices, con ellos. Porque van a copiar nuestros gestos y vamos a reforzarles las conexiones sinápticas asociadas, y no solo van a copiarlos, sino que por el mero hecho de vernos contentos, y gracias a las neuronas espejo, en los niños se van a activar las mismas zonas cerebrales que en los adultos que están haciendo lo que ellos ven; los pequeños van a interpretar el comportamiento, el gesto, y a sentir la misma emoción que nosotros y así de nuevo, a reforzar las conexiones neuronales responsables de su alegría.

Por lo que será más fácil para ellos sonreir y alegrarse.